sábado, 23 de mayo de 2026
El Camello por el ojo de la aguja
por Carlos Madera Murgui
Entre discursos de modernización y viejas recetas de ajuste ,a lo largo de la historia argentina, los derechos laborales fueron señalados como obstáculos mientras el costo siempre recayó sobre los trabajadores. Una reflexión crítica sobre el presente, la memoria social y los riesgos de repetir los mismos derrumbes.
El trabajador, culpable de la falta de trabajo; los pobres, responsables de su pobreza.
El sistema económico, el verdadero poder, junto al elegido Javier Milei, ha logrado hacer pasar el camello por el ojo de la aguja. O simula hacerlo, que para el caso es lo mismo, en una lisérgica neblina de autoproclamado éxito, con la metamorfosis como mantra. De la mano del presidente, con su egocentrismo, bravuconería, insultos y gritos, desde la duda sobre su probidad, sigue con su desguace y desfinanciamiento en salud, educación y seguridad, ufanándose de haberlo hecho más rápido que sus socios mayoritarios del PRO, que lo llevaron al poder.
Pero no hay cambio. Ni eso se puede lucir ni ver con orgullo. No hay “lo nuevo”, no hay futuro.
El presidente dice que “hay que desterrar todos los convenios laborales… Al aferrarnos a esos convenios ponemos en peligro el trabajo y ayudamos a sindicalistas corruptos; tendrán que negociar uno por uno con sus empleadores”.
El obrero y el empleado pecan; sus derechos son privilegios sepia que los perjudican en el insano anhelo de, por caso, comerse un bifecito de vez en cuando o llegar a fin de mes. Wall Street le hace un guiño a Milei, pero el dueño de la despensa del barrio ya no te fía más.
Unos 140 años antes del “mejor equipo de la historia”, el diario El Industrial refería sobre el descanso laboral en días festivos: “Solo un pueblo de holgazanes ha podido sancionar ese principio subversivo de todo progreso moral y material”.
La Unión Industrial Argentina, en 1913, rechazaba el límite de ocho horas para la jornada laboral con una amenaza: “No puede adoptarse ese límite en nuestras industrias por razones económicas que plantean este dilema: o trabajar más de ocho horas o cerrar el establecimiento”.
En 1928, la Sociedad Rural Argentina, sobre el mismo tema de fondo, aseguraba que “el jornal mínimo como garantía perjudicará a los buenos jornaleros que merecen más y reducirá a los malos, que no quieren trabajar, a la vagancia”.
Sobre la ley de salario mínimo y aguinaldo, un editorial del diario La Prensa de 1945 aventuró que “estos nuevos gravámenes plantean para las actividades problemas económicos de absoluto e imposible cumplimiento”.
En su mítica carta abierta, Rodolfo Walsh acusaba a la dictadura: “En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40 %, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30 %, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar”.
Un año antes, se había suspendido el derecho a huelga, eliminado el fuero sindical, suspendida la actividad gremial y suprimidas las cláusulas especiales de los Convenios Colectivos de Trabajo.
En 1990, María Julia Alsogaray clamaba que el Congreso “nos diera una reglamentación de la prohibición del derecho a huelga para hacernos la vida mucho más fácil”.
En 1992, Daniel Funes de Rioja, asesor legal de cientos de grandes empresas, aseguraba que “solo una flexibilización efectiva de la legislación laboral será la única vía para lograr una actividad productiva eficiente, promotora de un nivel de empleo genuino”.
En 1997, Jorge Blanco Villegas, de la UIA, expresaba: “Estoy convencido de que modernizando las leyes vamos a beneficiar la oportunidad de trabajo”.
El empresario Santiago Soldati, en 1998, se mostraba benigno al admitir que “entiendo mucho la posición de la clase obrera, pero aquí el que manda es el mercado”.
Después llegó 2001 y la historia reciente. De esto no pueden abstraerse diciendo que no lo vivieron, como se excusa la mayoría, porque a partir de allí algo sintieron, y bien cerca.
La “alegría” del PRO y la “confianza” de ahora, con el coach motivacional Francisco Caputo, se parecen mucho.
Luego vino lentamente la reacción y la reconstrucción, con muchos en el camino, con muchos que se fueron, pero solo —eso sí— para lo que llaman “gente”.
La historia es pródiga en palabras y hechos. El trabajador no debería ser el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero se cae y se vuelve a caer.
Hay que salir de los paréntesis: reconocernos como trabajadores, enriquecer nuestra conciencia común y permanecer unidos en la defensa de nuestros derechos, que no son limosna, sino conquistas legítimamente ganadas.
Otra vez están muy cerca. Otra vez, como si no hubiésemos aprendido ni sufrido. Como si el derrumbe familiar fuese ficción. Todo costó mucho; a algunos, demasiado, al punto del sin revancha.
“Algunos se van a Miami, otros se van al carajo”.
Lo popularizó José Larralde hace tiempo, pero con llamativa y muy triste actualidad.
¿Hacia dónde vamos la mayoría?
Ni eso sabemos, que es lo más preocupante.
El presidente debería imaginar qué le diría un argentino cuando le preguntan por el país, y no un marciano, como metaforiza él.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Los votos son poder , pero no compran el futuro de nadie...
por Carlos Madera Murgui #
Con la razón de las palabras de Joseph Conrad quisiera explicar mis intenciones al dirigirme a Uds como todos los que hacemos este medio desde hace tantos años. "Mediante el poder de la palabra quiero hacerlos oír, sentir y ante todo, hacerlos ver. Nada más y todo eso. Si lo logro, ahí encontrarán, según sus propios méritos, ánimo, consuelo, miedo, hechizo, todo lo que exigen y quizá también ese atisbo de verdad que se olvidaron de pedir”, inmortalizó Conrad.
Una puesta en escena a contramano de mucho oyente o lector que elige la abstracción, vaguedad y el tiempo muerto sobre la contundencia de las acciones que tendrán que venir claro, pero más luego y sin avisar. Leonard Keeler, en 1935 realizó el primer test con el detector de mentiras por él construido. Se trata de un polígrafo que mide y registra algunas variables fisiológicas, mientras se formula al investigado una serie de preguntas, con el fin de averiguar si el sujeto miente. Las preocupaciones diarias y no hablemos del país en un todo , sino de las personas que tratamos a diario que viven sus días con tamaña preocupación por las colas en la venta de entradas por el suceso musical de moda con mal tiempo muy lejos de su casa , o centra su nerviosismo en los nuevos participantes de Gran hermano , o el último videíto de tik tok, o un nuevo brote psicotico del presidente.
La realidad del día ,
les advierte que nada tiene que ver con lo de ellos ;y la insubstancia del resto , y ya no hablando de su valioso tiempo, del cual si tendrían que ser advertidos y podrían finalmente llegar a cambiar. " dichosos los inocentes" segun Voltaire.
No se trata, ciertamente de abandonar o subestimar la importancia de los medios como territorio obligado del acontecer cotidiano. Ese es un proceso, incluso en lo político que atraviesa al mundo y no es una especificidad argentina. La realidad mediática ha pasado a reglar nuestros días, desde todos los ángulos, el papel de árbitros decisivos avanza descaradamente, hasta el colmo de lo que debemos preocuparnos a diario. En la nueva etapa del país, existe un desafío muy interesante de repensarnos la vida, cosa no muy moderna por todo lo explicado. Existe un pensado rediseño hacia la calidad de vida de la sociedad, con paciencia teniendo en cuenta que las condiciones actuales generan amenazas que seremos capaces de afrontar o reclamar según el caso desde nuestro propio entendimiento. Tambien algunos apoyados en lo destemplado de la opinion del presidente de la Nación, donde todo el que piensa otra cosa, es corrupto o chorro, deshonesto, mas alla de olvidar sus obligaciones de explicar sus acciones como primer mandatario.
Naturalizar sobreactuaciones y excesos como rasgos de autenticidad es sencillamente renunciar a las formas que son normas de la civilización.
Cuando no nos gusta una acción del Gobierno y la criticamos en casa, en la barra de un bar o en una columna de opinión, ejercemos un derecho. La libertad de conciencia y de expresión es uno de los pilares de la democracia moderna. Sin embargo, puede generar desasosiego si dicho poder se limita a ese simple pataleo sin capacidad efectiva de cambiar las cosas. Los medios masivos detentan la representación o la faceta moderna sin limites de las redes sociales. El Estado debe «conceder a cada uno pensar lo que quiera y decir lo que piensa», afirmaba ya Baruch Spinoza en 1670. Pero, dejo claro que eso no impide que solo quienes ostentan el poder «tienen el poder de discernir qué es lo justo y lo injusto. No perdamos, por lo tanto, esas ganas de «quejarnos» en aras del bien común, aunque pensemos que no sirve para nada.
Se pueden acumular muchos votos, no es la primera vez que pasa, pero lo que hay que lograr es gobernar todos los días. Y así como los gobiernos están en campaña permanente, la opinión pública evalúa todos los días a sus gobernantes. Los votos son poder, pero no compran el futuro de nadie. La opositores en orden nacional, han hecho un flojo papel en el país durante los últimos años, que no establece vínculos con la sociedad. Hubo en el país, decía, una enorme expansión de fuerzas sociales de todo orden, renaciendo sobre sus derechos que vinieron para quedarse, y el hoy gobierno y sus amigos siempre estuvieron ciegos , inmersos en un círculo vicioso del que no pueden salir, no tienen ninguna capacidad expansiva hacia una sociedad que no conocen mayoritariamente y tampoco vaivenes que se están dando en la comunidad en general, pero que siempre de una manera u otra se manifestaron popularmente. Solo algunos arietes mediáticos, cada vez menos, siguen a contrapelo en legítimo derecho no solo analizando y opinando libre y profesionalmente sino operando desde inexactitudes muy evidentes que no pasarían el invento del policía de Chicago, aunque el entrenamiento de éstos supera varios adelantos del tiempo, incluso gobiernos.
domingo, 3 de mayo de 2026
LAS AGUAS BAJAN TURBIAS por Carlos Madera Murgui
A titulo reincidente, y no ajeno a lo propio de lo que se cree y se debe difundir con firmeza y calificación tengo que volver sobre lo dicho. Nada es el propio big-bang en lo que podemos descubrir o ser originales o contundentemente novedosos en la diaria de los dorregueros. El título lejos de ser metafórico renueva la observación sobre el trastorno de la ciudad en días de lluvia, el escurrimiento de las mismas y el transcurrir ciudadano, totalmente alterado para la gente de a pié y aún más el funcionamiento de entrada y salida de una escuela que ya es dificultoso y problemático aún en días soleados. Estamos inmersos, nosotros inclusive en la necesidad, siempre, y más si no existe una disculpa previa, en empuñar una obligada propuesta al tema reprochado. En un reducido y a decir verdad, no muy trabajoso relevamiento cuando más llueve, aseveramos desde aquí, y ya estuvo dicho, que cuando el agua circulante por las calles tiene coloración marrón significa que viene desde calles de tierra, no así la que precipita en calles adoquinadas o asfaltadas. El declive pronunciado que marca al partido desde norte a sur , y asi mismo la ciudad, en más o menos un metro por cuadra, hace indefectiblemente y como está planificado que las aguas converjan hacia la calle España donde en su empalme con la calle Ricardo Fuertes, funciona una de las principales bocas de desague en el soterrado conducto, producto de una importante obra de hace muchos años, y por un caudal desusado aparece como desbordado, no en su capacidad sino en sus entradas. El principal déficit está dado en que el agua proveniente de las calles de tierra del sector norte, junto a remanentes de la ruta 72 escurran hacia su destino natural de nivelación por el medio del pueblo. Las aguas precipitadas provenientes del nacimiento de la calle Colón paralela a las vías ferroviarias ingresa por Uslenghi girando en San martín hasta calle Siria, de allí hasta Maestro Lequerica encontrándose con Antonio Costa en la esquina del colegio Manuel Belgrano siguiendo por Costa hasta España,
Solo ese caudal hace imposible cruzar de acera en todas esas cuadras agravándose considerablemente en Costa y España y por ésta en las intersecciónes con Hipolito Irigoyen y la subsiguiente Juan Maciel. A esto se le suma entradas por Siria desde el mismo sector norte cruzando por Martin Fierro, Esteban Echeverria hasta Presidente Perón girando hasta Costa con rumbo y confluencia en Lequerica y el derrotero citado hasta la importante acumulación de Costa y España continuando por ésta. También la entrada por Costa en menor medida por más declive en el mismo itinerario. Las paralelas en sentido sur-este sufren los mismos o parecidos inconvenientes hasta llegar a la El indio, " atenuada" por las obras de hace unos años en Gregorio Juarez, con finalizacion en el cementerio con rumbo a la ruta 3. El caso de Guillermo Aranda marca una de mas álgidas preocupaciones por ser via, primordialmente de tránsito pesado, con adicionales trastornos para quienes viven en esa zona en los inevitables anegamientos, en épocas de fenomenos climaticos fuera de todo pronostico y que no podemos predecir ni tabular males mucho mayores. Lluvias de escasa importancia, donde el cruce de las aceras es literalmente imposible de hacerlo y hablamos de personas adultas, y mas aun con una zona de colegio puntualmente pensando en educandos de diferente edad, marcan el primer inconveniente. Estudiando el nacimiento del correr de las aguas que se genera en el sector norte alto de la ciudad ( en plano inclinado natural desde su fundación) mas algunos cambios promisorios como consolidación de calles con pavimento hace algunos años en el sector Este de la ciudad, presupone que con movimientos de terreno direccionando su curso se estaria solucionando o aminorando, un inconveniente de larga data. A nadie escapa este karma de muchos años, coronando el panorama la acumulación en la entrada por el Cristo, ni ya mencionar la zona de la estación de servicio sobre ruta 3 entre las dos entradas, que por la información obrante, la salida no estaria tan lejos completando una labor abandonada hace unos cuantos años, que por otra parte cubria un problema serio de inundación en caminos rurales adyacentes y campos de esa zona. Hace pocos dias se conocio un debate en el Concejo Deliberante, sobre excesos en alguna ruta provincial del partido, tambien sobre el inconveniente recurrente sobre la ruta 3, pero no, si no me falta información, sobre los escurrimientos sobre la ciudad cabecera. Sobre las condiciones y las formas de tomar agua de calidad y en casa, hasta no subestimar la entrada de agua de lluvia al pueblo deberiamos tener mas ocupación. Un tema pendiente , no descalifica ni desmerece la tarea destacada en otros. Esperemos ayudar, esa es la idea, al menos instalar la deliberación, estamos insistiendo sobre el tema desde hace tiempo, todos necesitamos de la solución de los asuntos de todos. Habria que responsabilizarse para comenzar.
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