miércoles, 13 de mayo de 2026

Los votos son poder , pero no compran el futuro de nadie...

por Carlos Madera Murgui # Con la razón de las palabras de Joseph Conrad quisiera explicar mis intenciones al dirigirme a Uds como todos los que hacemos este medio desde hace tantos años. "Mediante el poder de la palabra quiero hacerlos oír, sentir y ante todo, hacerlos ver. Nada más y todo eso. Si lo logro, ahí encontrarán, según sus propios méritos, ánimo, consuelo, miedo, hechizo, todo lo que exigen y quizá también ese atisbo de verdad que se olvidaron de pedir”, inmortalizó Conrad. Una puesta en escena a contramano de mucho oyente o lector que elige la abstracción, vaguedad y el tiempo muerto sobre la contundencia de las acciones que tendrán que venir claro, pero más luego y sin avisar. Leonard Keeler, en 1935 realizó el primer test con el detector de mentiras por él construido. Se trata de un polígrafo que mide y registra algunas variables fisiológicas, mientras se formula al investigado una serie de preguntas, con el fin de averiguar si el sujeto miente. Las preocupaciones diarias y no hablemos del país en un todo , sino de las personas que tratamos a diario que viven sus días con tamaña preocupación por las colas en la venta de entradas por el suceso musical de moda con mal tiempo muy lejos de su casa , o centra su nerviosismo en los nuevos participantes de Gran hermano , o el último videíto de tik tok, o un nuevo brote psicotico del presidente. La realidad del día , les advierte que nada tiene que ver con lo de ellos ;y la insubstancia del resto , y ya no hablando de su valioso tiempo, del cual si tendrían que ser advertidos y podrían finalmente llegar a cambiar.  " dichosos los inocentes" segun Voltaire. No se trata, ciertamente de abandonar o subestimar la importancia de los medios como territorio obligado del acontecer cotidiano. Ese es un proceso, incluso en lo político que atraviesa al mundo y no es una especificidad argentina. La realidad mediática ha pasado a reglar nuestros días, desde todos los ángulos, el papel de árbitros decisivos avanza descaradamente, hasta el colmo de lo que debemos preocuparnos a diario. En la nueva etapa del país, existe un desafío muy interesante de repensarnos la vida, cosa no muy moderna por todo lo explicado. Existe un pensado rediseño hacia la calidad de vida de la sociedad, con paciencia teniendo en cuenta que las condiciones actuales generan amenazas que seremos capaces de afrontar o reclamar según el caso desde nuestro propio entendimiento. Tambien algunos apoyados en lo destemplado de la opinion del presidente de la Nación, donde todo el que piensa otra cosa, es corrupto o chorro, deshonesto, mas alla de olvidar sus obligaciones de explicar sus acciones como primer mandatario. Naturalizar sobreactuaciones y excesos como rasgos de autenticidad es sencillamente renunciar a las formas que son normas de la civilización. Cuando no nos gusta una acción del Gobierno y la criticamos en casa, en la barra de un bar o en una columna de opinión, ejercemos un derecho. La libertad de conciencia y de expresión es uno de los pilares de la democracia moderna. Sin embargo, puede generar desasosiego si dicho poder se limita a ese simple pataleo sin capacidad efectiva de cambiar las cosas. Los medios masivos detentan la representación o la faceta moderna sin limites de las redes sociales. El Estado debe «conceder a cada uno pensar lo que quiera y decir lo que piensa», afirmaba ya Baruch Spinoza en 1670. Pero, dejo claro que eso no impide que solo quienes ostentan el poder «tienen el poder de discernir qué es lo justo y lo injusto. No perdamos, por lo tanto, esas ganas de «quejarnos» en aras del bien común, aunque pensemos que no sirve para nada. Se pueden acumular muchos votos, no es la primera vez que pasa, pero lo que hay que lograr es gobernar todos los días. Y así como los gobiernos están en campaña permanente, la opinión pública evalúa todos los días a sus gobernantes. Los votos son poder, pero no compran el futuro de nadie. La opositores en orden nacional, han hecho un flojo papel en el país durante los últimos años,  que no establece vínculos con la sociedad. Hubo en el país, decía, una enorme expansión de fuerzas sociales de todo orden, renaciendo sobre sus derechos que vinieron para quedarse, y el hoy gobierno y sus amigos siempre estuvieron ciegos , inmersos en un círculo vicioso del que no pueden salir, no tienen ninguna capacidad expansiva hacia una sociedad que no conocen mayoritariamente y tampoco vaivenes que se están dando en la comunidad en general, pero que siempre de una manera u otra se manifestaron popularmente. Solo algunos arietes mediáticos, cada vez menos, siguen a contrapelo en legítimo derecho no solo analizando y opinando libre y profesionalmente sino operando desde inexactitudes muy evidentes que no pasarían el invento del policía de Chicago, aunque el entrenamiento de éstos supera varios adelantos del tiempo, incluso gobiernos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario