viernes, 21 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" viernes 21-07-2017

la hilacha ideológica
sobre una opinión del periodista Mario Weinfeild
por Carlos Madera Murgui #

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El principal editorial del diario La Nación del ultimo martes se titula “El derecho de

propiedad y el caso PepsiCo”. Contiene además una sarta de mentiras sobre los hechos. 

La Tribuna de Doctrina se indigna ante un fallo de la Cámara Laboral que ordena 

reincorporar a algunos trabajadores de PepsiCo. La sentencia, afirma, vulnera el derecho 

de propiedad, que define de modo imperdible.  “Los derechos naturales fundamentales son

anteriores a la creación del Estado. Son aquellos que posee todo ser humano por el solo 

hecho de haber nacido. Los más relevantes son el derecho a la vida y a la libertad, es 

decir, a elegir cada uno su propio camino siempre que respete el derecho de los demás. 

Les sigue el derecho de propiedad”. (textual) La cita parece larga pero no tiene desperdicio.

Se consagra o se persigue un “nuevo” orden legal.

El derecho de propiedad precede según La Nación a muchos otros, incluso al Estado

mismo, se franquea la derecha autóctona.

No eran esos los principios de la Revolución Francesa ni tampoco los de la Constitución Nacional de 1853 que consagraba una cantidad de derechos en rango de relativa paridad.
Para la Carta Magna, según jurisprudencia de la Corte Suprema constante durante décadas, la propiedad no es solo la titularidad de bienes, como propugna La Nación. Por el contrario  “comprende todos los intereses apreciables que un hombre puede poseer fuera de sí mismo, fuera de su vida y de su libertad. Todo derecho que tenga un valor reconocido como tal por la ley”. La sociedad, entonces, no es un conglomerado reducido de dueños  sino una comunidad de ciudadanos, propietarios o no de bienes materiales.
El artículo 14 bis fue incorporado a la Constitución en 1957. Incluye derechos específicos de los trabajadores, entre ellos el de huelga y la protección contra el despido arbitrario. Son su propiedad, bien entendida.
La Reforma constitucional de 1994 amplió la esfera de derechos humanos, considerando parte de su texto a los tratados internacionales. La Nación ignora esos avances.
Tal vez su pretensión cabal sea más ambiciosa medida políticamente y más modesta si de tiempo se trata. Lo que procura es adelantar un año: sentar las bases de la reforma laboral que el gobierno está maquinando, que el establishment económico le pide y que la fraudulenta democracia  brasileña  acaba de establecer. Una norma que despoje a trabajadores y sindicatos de derechos básicos, que forman parte de las mejores tradiciones occidental y argentina.
Las corporaciones empresarias claman junto a esquivos inversores, explicando sus sesudos gurúes económicos, que no convalidarán “el costo argentino”. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca balbucea imprecisiones cuando se le pregunta sobre el tema. Hay que esperar, claro, en  las elecciones, a una victoria sobre “el populismo”.El rumbo está fijado. La Nación se coloca a la vanguardia de la cruzada.
Joaquín Morales Solá incurrió en un giro de lenguaje coherente , escribió textual: “la Justicia ordenó que las fuerzas de seguridad desocuparan una planta de la multinacional Pepsico, tomada por un grupo minoritario de ex trabajadores conducidos por dirigentes de la izquierda dura”.
“Ex trabajadores” es un hallazgo, por ahí menos obvio que el editorial ¿Por qué causa serían “ex trabajadores” los empleados quienes consiguieron su reincorporación por una decisión de “la Justicia” que hasta hoy no ha sido revocada?
La hilacha ideológica se intenta disimular pero queda expuesta.
Los laburantes argentinos, con mejor lectura constitucional que La Nación, reivindican para sí la condición de trabajadores, tengan o no conchabo. “Son” más allá de cómo “estén”.
La privación puede ser completa o parcial. Los incumplimientos empresarios generan la informalidad que despoja a los trabajadores de varios derechos: vacaciones, aguinaldo, indemnizaciones por despido, jubilaciones, coberturas sociales.
 Definirse -y exigir ser reconocidos como-  “trabajadores desocupados” o “de la economía popular” son conquistas arduas, meritorias y, claro está, insuficientes.
 Como fuera, el nombre es atributo de la cosa: los trabajadores de PepsiCo  no perdieron su condición de tales por la arbitrariedad patronal aunque se haya cercenado el ejercicio de sus derechos.
El clasismo explícito se expande en la era de Cambiemos.
La clase propietaria, propugna La Nación es previa al sistema democrático, sus prerrogativas deberían ser intocables. La “derecha moderna”, envalentonada, es reaccionaria al mango. PepsiCo es, no más, un caso testigo.
 Por eso no les preocupa si se cumplió el Procedimiento preventivo de crisis. Por eso no indagan cuántos laburantes firmaron transacciones (bajo presión) y cuántos se rehúsan. Por eso se desentienden de su futuro.
 Las empresas deciden y los demás agachan la cabeza. He ahí la distopía liberal que trata de abrirse camino. No será sencillo aunque se cuenta con lo primero que es la voluntad. Que se concrete o no, dependerá ,como es regla en los conflictos políticos y sociales de la correlación de fuerzas.
# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por LadorregoAM1470


miércoles, 19 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" miercoles 19-07-2017

Neike ¡ Neike¡  el grito del kapanga va resonando ( El Mensú)
por Carlos Madera Murgui #


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La precandidata a diputada por la Alianza oficialista Vamos en Capital Federal Elisa Carrió propone precarizar a los trabajadores luego de las elecciones, la “discusión del costo laboral”, eufemismo de la precarización, será uno de los temas que se buscará acordar con la oposición.
Adelantó sus planes para luego de las elecciones.
Es bueno que los candidatos se expresan antes de los procesos electorales, esto permite a los votantes repensar su voto antes de decidir la configuración del nuevo Parlamento.
“Tenemos que discutir el costo laboral porque es tan grande que en realidad un empleado te cuesta dos empleados, y si te cuesta dos empleados, falta el empleo para uno”, planteó Carrió. En ese marco, también consideró que “el principal acuerdo (que habrá que hacer con el peronismo) es la Coparticipación Federal para la baja de impuestos porque acá el gobierno nacional ha bajado impuestos, pero no han bajado las provincias ni los municipios”.
Respecto a la cuestión de buscar un acuerdo para reducir el costo del empleo, la postura de la precandidata está en línea con las declaraciones del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien sostuvo que una futura reforma laboral debería surgir del “producto del consenso de los argentinos”, y que dependerá de “lo que los actores sociales estén dispuestos a trabajar, tanto el sector empresario como el sector de representación sindical”. Por si no se entendió, se negocia, ahora legalmente, con el trabajador su propia precarización en base a una necesidad prefabricada. Para los que inician o para los que están.
 “ producto del consenso de los argentinos” textual. Yo le agregaría, producto de un avasallamiento histórico en los derechos de cualquier laburante.
Al preguntársele si para el gobierno de Mauricio Macri es “deseable” aprobar una nueva legislación laboral similar a la brasileña que apunta a la flexibilidad, Triaca advirtió que no se trata de imponer “una intención del ministro” sino que debe ser “producto del consenso”.
La intención de avanzar en la reforma laboral quedó expuesta por el propio Macri cuando a mediados de junio abogó por “enfrentar la mafia de los juicios laborales porque eso destruye la generación de empleo futuro”. En línea con las declaraciones del presidente, la diputada arremetió nuevamente contra el diputado e histórico abogado laboralista, Héctor Recalde: “Este grupo de estudios laboralistas, que son una minoría, con un grupo de jueces laboralistas conducidos por  Recalde, le ha hecho mucho daño a la Argentina”.
Un retraso de más de cincuenta años en las condiciones laborales y los derechos de los trabajadores.
# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por Ladorrego




lunes, 17 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" lunes 17-07-2017

Los prisioneros ( sobre un ensayo de Eduardo Galeano
por Carlos Madera Murgui #




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El Estado, que jamás va preso, asesina por acción y por omisión. Mientras la policía de los suburbios de Buenos Aires caza jóvenes como si fueran pajaritos, en la provincia de Misiones, el agua potable, contaminada por los plaguicidas, genera bebés con labios leporinos y deformaciones.
El dinero se propone gobernar sin intermediarios. ¿Cuál es la función que se atribuye al Estado? El Estado debe ocuparse de la disciplina de la mano de obra barata, condenada a salarios enanos, y a la represión de las peligrosas legiones de brazos que no encuentran trabajo: un Estado juez y gendarme, y poco más. De los otros servicios públicos, ya se encargará el mercado, y de la pobreza, gente pobre, regiones pobres, ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza. Hoy la administración pública sólo puede disfrazarse de madre piadosa muy de vez en cuando, atareada como está en consagrar sus menguadas energías a las funciones de vigilancia y castigo. En el proyecto neoliberal, el poder se ocupa de la salud pública y de la educación pública como si fuera formas de la  caridad pública.
Mientras tanto, crece la pobreza y crecen las ciudades y crecen los asaltos y las violaciones y los crímenes. "La criminalidad crece mucho más que los recursos para combatirla", dicen. El crecimiento del delito se ve en las calles, aunque las estadísticas oficiales se hagan las ciegas, y desde los gobiernos  confiesan de alguna manera, su impotencia. Pero el poder jamás confiesa que está en guerra contra los pobres que genera. "La delincuencia crece por culpa del narcotráfico", suelen decir los voceros oficiales, para exonerar de responsabilidad a un sistema que arroja cada vez más pobres a las calles y a las cárceles y que condena cada vez más gente a la desesperanza y la desesperación.
Las cumbres irradian el mal ejemplo de su impunidad. Se castiga abajo lo que se aplaude arriba. El robo chico es delito contra la propiedad, el robo en gran escala es derecho de los propietarios: uno es asunto del Código Penal, el otro pertenece a la órbita de la iniciativa privada. El poder, que elogia al trabajo y a los trabajadores en sus discursos pero los maldice en sus actos, sin pudor alguno recompensa la deshonestidad y la falta de escrúpulos. La respetable tarea tiene por cómplices a los grandes medios de comunicación, que mienten callando casi tanto como mienten diciendo.   
Y mientras el poder enseña impunidad, esos grandes medios, y sobre todo la televisión, difunden mensajes de violencia y de consumismo obligatorio. Una reciente investigación universitaria reveló que los niños de Buenos Aires ven, cada día, cuarenta escenas de violencia en la pantalla chica. ¿Cuántas escenas de consumismo ven? ¿A cuántos ejemplos de despilfarro y ostentación asisten cada día? ¿Cuántas órdenes de comprar reciben los que poco o nada pueden comprar? ¿Cuántas veces por día se les taladra la cabeza para convencerlos de que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Paradójicamente, la televisión suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras la misma televisión imparte educación a las nuevas generaciones derramando en cada casa delitos que vendan, y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia.

Las fábricas de opinión pública echan leña a la hoguera de la histeria colectiva, y mucho contribuyen a convertir la seguridad pública en obsesión pública. Se multiplican los asustados, y los asustados pueden ser más peligrosos que el peligro que los asusta. Para acabar con la falta de garantías de los ciudadanos, se exigen leyes que suprimen las garantías que quedan; y para dar más libertad a los policías, se exigen leyes que sacrifican la libertad de todos los demás, las estadísticas confiesan que los policías son, en proporción, los ciudadanos que más delitos cometen.

No sólo los vividores de la abundancia se sienten amenazados. También la clase media, y también numerosos sobrevivientes de la escasez: pobres que sufren el asalto de otros pobres más pobres o más desesperados. En sociedades que prefieren el orden a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden: hay cada vez más gente convencida de que no hay ley que valga ante la invasión de los fuera de la ley.

Los presos son pobres, como es natural, porque sólo los pobres van presos donde nadie va preso cuando se derrumba un banco vaciado por los banqueros o cuando se desploma un edificio construido sin cimientos. Cárceles con presos amontonados, en su gran mayoría, son presos sin condena. Muchos, sin proceso siquiera. Continuamente, estallan motines en estas cárceles que hierven. Entonces las fuerzas del orden cocinan a tiros a los desordenados y de paso matan a todos los que pueden, con lo que se alivia la presión de la superpoblación carcelaria.  

¿Están libres los presos de la necesidad, obligados a vivir para trabajar porque no pueden darse el lujo de trabajar para vivir? ¿Y los presos de la desesperación, que no tienen trabajo ni lo tendrán, condenados a malvivir a los zarpazos? Y los presos del miedo, ¿estamos libres? ¿No estamos todos presos del miedo? Todos temen algo que perder,  aunque sea nada;  Estamos todos presos: los elegidos y los parias. Muchos antes de que los niños ricos dejen de ser niños y descubran las drogas caras que aturden la soledad y enmascaran el miedo, ya los niños pobres están aspirando pegamento. Mientras los niños ricos aprenden a jugar a la guerra , ya las balas de plomo acribillan a los niños de la calle.
Nacen con las raíces al aire. Entre la cuna y la sepultura. A cambio de la comida o poco más: venden chucherías en las calles, son la mano de obra gratuita de los talleres y los que tienen más suerte en comercios de otra clase, son la mano de obra más barata de las industrias de exportación, que fabrican zapatillas o camisas para las grandes tiendas. El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, expulsa a los niños. Los expulsa, y les teme. Desde el punto de vista del sistema, la vejez es un fracaso, pero la infancia es un peligro. 

La hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y está haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino tienen los dueños de nada donde el derecho de propiedad se está convirtiendo en el único derecho sagrado? Se sufre la contradicción entre una cultura que manda consumir y una realidad que lo prohíbe.
Entre los que viven prisioneros del desamparo y los que viven prisioneros de la opulencia, están los que tienen bastante más que nada, pero mucho menos que todo. En estos tiempos de inestabilidad social, cuando se concentra la riqueza y la pobreza se difunde a ritmo implacable, la clase media vive en estado de impostura, simulando tener más que lo que tiene, pero nunca le ha resultado tan difícil cumplir con esta abnegada tradición. Está paralizada por el pánico: el pánico de perder el trabajo, el auto, la casa, las cosas, y el pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser. Nadie podrá reprocharle mala conducta. La sufrida clase media sigue creyendo en la experiencia como aprendizaje de la obediencia, y con frecuencia defiende todavía al orden establecido como si fuera su dueña, aunque no es más que una inquilina del orden.  

Afuera está la calle donde ocurre el siempre peligroso, y a veces prodigioso, espectáculo de la vida. 

# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por LadorregoAM1470

viernes, 14 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" viernes 14 de julio de 2017

Despidos : el temor disciplina
por Carlos Madera Murgui #

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Mientras los flamantes 55 desocupados de la sucursal de Wallmart de Sarandí se iban por una puerta, por la otra ingresaban los sobrevivientes. Los esperaba un escribano y uniformados de la Policía bonaerense. “Firmá acá, si no te va a pasar como a los otros”, les decían a los trabajadores.
“El miedo no es zonzo”, dice el refrán.
Los gerentes de Recursos Humanos lo saben, algunos gobiernos también.
Cuando era Ministro de Economía, Alfonso Prat Gay sinceró la consigna: “Cada paritaria discute lo que puede discutir. Me parece que acá no es solamente la dimensión del salario sino también cuidar el empleo”. Avisaron y, sí, cumplieron.
El lock out patronal en AGR Clarin (cerrada por sus dueños en plena actividad), la negociación laboral a la baja en la actividad petrolera y el  conflicto en PepsiCo son los casos más elocuentes de una férrea hermandad: el poder político y el poder económico, aliados.
Hay clima para despedir. Los medios –mayoritariamente- ignoran la verdad que los rodea. Los funcionarios repiten que estamos muy bien, solo que nosotros no nos damos cuenta. Y los empresarios saben que el Ministerio de Trabajo, lejos de ser un escollo, es para ellos como un spa.
El caso Walmart desnuda el modus operandi que pretende instalarse. Despidieron a 55 empleados de la sucursal Sarandí. Mientras los flamantes desocupados se iban por una puerta, por la otra ingresaban los sobrevivientes. Los esperaba un escribano y uniformados de la Policía bonaerense. “Firmá acá, si no te va a pasar como a los otros”, les decían a los trabajadores. Lo de Pepsico tiene el mismo tufillo, con una complicidad vergonzosa de la CGT y además, un pequeño detalle como se advirtiera tiempo atrás, un poco más de un año, lo que hacen y piensan hacer sin represión no cierra. La justicia mediante un timorato fiscal, dice entender en un conflicto legal no laboral.
Y van a firmar, y firmaron, claro. Suscribieron las reglas de un nuevo contrato, que desconoce los convenios vigentes y establece cláusulas de flexibilización y ajuste: remuneración a la baja, horarios partidos, turnos adaptados a la demanda en las ventas, vínculos temporarios y tercerización.
No hubo diálogo. No hubo consenso. No hubo negociación. Amenazaron a los trabajadores, los extorsionaron. Rompieron la discusión colectiva –amparada por ley- para plantearla por empresa. Hay un contexto, sí. Los precios de los alimentos registran aumentos diarios. La caída en el consumo también. Los CEOS encuentran una respuesta poco creativa ante la crisis: maximizan ganancias considerando los salarios como un costo a reducir.

Sólo en la última semana se perdieron en todo el país unos 1500 puestos de trabajo, 3500 en el último mes, Veinte familias por día se quedaron sin ingresos, veinte jefes de hogar diciéndole a los suyos “me echaron”. El ejército de despedidos es también un arma, el temor disciplina.

# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por Ladorrego AM 1470 
  

miércoles, 12 de julio de 2017

el proyecto debe limpiar la sociedad....
por Carlos Madera Murgui #


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En la actualidad existe un acuerdo discursivo sobre el modelo político en el que el sistema

mundial se asienta y sostiene, entendiendo que el sistema republicano y democrático es

aquel que nos posibilita –con todas sus falencias– convivir con nuestras diferencias, en las

sociedades contemporáneas.

Difícilmente algún dirigente político pueda sostener públicamente que crea o promueva un modelo en el que no quepamos todas y todos, mucho menos aún que se explicite que algunos sectores de la sociedad deben ser dejados afuera, aunque con la llegada de Trump se haya iniciado un nueva era en la que los discursos políticos no buscaran el empeño de lo políticamente correcto. En estas latitudes, aún se sostiene que se busca la felicidad total, y una parte importante de la ciudadanía confió o apostó en aquellos que prometían el fin de una sociedad dividida y convidaban cuotas de esperanza a base de viejas recetas y globos de colores.
Más allá de la extracción social y política de quienes se ofrendaban, con pocas palabras, como los protectores de la república, lo cierto es que aquel discurso caló a lo largo y a lo ancho del país, y atravesó clases sociales.
La felicidad, sin embargo, no llegó. Parece que si bien puede ser de muchos –aunque por ahora es sólo patrimonio de pocos– resulta imposible que sea de todos. 
Uno podría clasificar los modelos políticos de múltiples maneras , simplificando de un modo ordinario el análisis, aparecen los que amplían derechos, es decir, otorgan más derechos a la mayor cantidad de personas; y  los que amplían derechos para unos pocos a costa de restringirlos a muchos otros. 
Explicitar el segundo proyecto social resulta políticamente incorrecto, por lo menos lo era, es por ello que para poder llevar adelante este programa político resulta esencial contar con que la opinión pública asienta, promueva y hasta reclame la restricción de derechos a ciertos no-ciudadanos, de modo tal que la dirigencia se vea obligada a actuar para complacer aquellas demandas.
De este modo, el poder de los medios tiene una incidencia central y protagónica en ciertas construcciones sociales que configuran actitudes de la mayoría de las personas.
Montándose en prejuicios históricos o coyunturales se articulan discursos plagados de inexactitudes que, a fuerza de la repetición, convencen hasta el más atento.
De repente, nadie duda que los empleados estatales son vagos y ñoquis, y que además todos son militantes políticos; que los investigadores del Conicet se dedican a indagaciones sociales retoricas pagadas por todos; que los inmigrantes indocumentados son los que utilizan nuestras facultades, nuestros hospitales, además de vender droga; que los piqueteros y militantes sociales realizan cada protesta porque quieren más planes –no trabajar– y porque los llevan punteros políticos;  que los adolescentes de 14 y 15 años son una de las causales fundamentales de la inseguridad en la que vivimos y así podríamos seguir enumerando las construcciones discursivas a la que nos someten a diario.
De ahí que cuando se restringen derechos, cuando se despiden trabajadores estatales, cuando se limita los servicios de salud y educación para extranjeros, cuando se criminaliza y reprime, cuando se propone modificar el código penal, bajar la edad de la punibilidad; eliminar programas sociales, se cuenta con fuertes consensos sociales para ello.
La felicidad no puede ser de y para todos. Para ello, el proyecto debe limpiar la sociedad, higienizarla y homogeneizarla.
Limpiar las calles de protestas sociales,  de extranjeros; limpiar la administración pública de la grasa militante; limpiar la Patagonia de gente ocupante; limpiar las universidades de estudiantes de países limítrofes. 
La felicidad requiere previamente un buen fregado y barrido de aquellos que nos empañan nuestra convivencia feliz. Para cada tarea de higiene social intervienen funcionarios de distintas competencias y poderes, siempre bajo la mirada complaciente, benévola o indiferente de una parte de la comunidad.
El efecto de esta desinfección es devastador para la impureza, pero además tiene un efecto diseminador y disciplinador para el resto de la sociedad. Mejor no milito, mejor no protesto, mejor acepto la reducción horaria, el cambio de turno, el trabajo en negro, cuatro blancas por 8 efectivas, tiempos idos y lo que parecía bien pasado en cualquier laburo.  
Debemos, gobernados y gobierno exclusivamente sin importar nuestras diferencias políticas y como una obligación ética, reconocer las conflictividades que existen. La debilidad de nuestro sistema democrático, ya no pensado como inestabilidad, sino como fragilidad en el aseguramiento de los derechos de todos, debe ser nuestra consigna de trabajo para nuestro futuro, el que construimos cada día, cada uno como puede.

# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por Ladorrego


viernes, 7 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" viernes 07-07-2017

monstruo grande que pisa fuerte
por Carlos Madera Murgui #
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Augusto Monterroso, acuñó alguna vez una frase memorable que hoy, décadas
despues, es pertinente para la Argentina y muchos otros países: “En el mundo

moderno los ricos son cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres, y los

policias cada vez más numerosos”.  Y brutales, podríamos agregar, viendo el

comportamiento de gendarmes y policías en autopistas, piquetes, fábricas

cerradas, escuelas, ministerios y todos los puntos del país donde la protesta

ciudadana hace frente al desastre político social que llevan adelante el aparato

macrista-radical y el sistema periodístico que hoy gobierna la Argentina.

La pregunta es: ¿de qué hablamos cuando hablamos de neoliberalismo? Más allá de
teorías macroeconómicas y de interpretaciones de ciencia política y ciencia social, ¿qué es exactamente? 
No es fácil definirlo, pero sí es posible y válido aportar ideas para reconocer al monstruo, y ayudar así a tantos compatriotas desprevenidos y estafados que lo votaron de buena fe y con ilusiones hoy pisoteadas. Porque el monstruo neoliberal –es parte de la explicación– además de grande y pisar fuerte es implacable y cada vez más parece otra cosa.
El que encabeza el Sr. Macri es un gobierno de ricos, claramente, pero es más que eso. Igual que lo vemos ya en los Estados Unidos con el Sr. Trump, y en otros países , ellos gobiernan comportándose como bandas mafiosas cuyo objetivo principal es arrasar con todo lo anterior, lo cual los convierte también en re(in)volucionarios. Su función no es otra que descalabrar y depredar porque no tienen ni reconocen más dios que el dinero, que es el centro de su universo mental. Practican una acumulación capitalista desenfrenada y para eso necesitan no respetar leyes ni reglas si éstas no sirven a sus intereses particulares y/o empresariales. 
Se han venido preparando para ello. Han acumulado paciencia, racismo, odio y un inmenso poder concentrado, y la lógica de su ejercicio del poder –desde el Presidente del Mundo, que es siempre el que está en la Casa Blanca, hasta CEOS como cualquiera de los que ahora abundan en la argentina– es la lógica del desenfreno, porque el poder para ellos es hacer lo que se les antoja. Típico de dueños o gerentes negreros, ese desenfreno equivale a reirse del estado de derecho y en todas las reglas tradicionales del sistema liberal que los cobija, pero al que ahora ellos mismos desprecian.
Esa soberbia y ese engolamiento al estilo Peña Braun, Frigerio, Michetti, Garavano, Patricia Bullich, Morales, Aguad, Burayle y demás, se empatan con las peores conductas antidemocráticas. Por eso los encarcelamientos sin debido proceso; por eso el desprecio y el atropello a los resguardos laborales ; por eso acusan sin pruebas y condenan mediáticamente basados en presunciones de delincuentes y charlatanes. Y también por eso desprecian al Congreso y a los gobernadores, a casi todos los cuales manipulan como patrones de estancia. 
Esta es una revolución antisocial, contra los trabajadores, los obreros, los pobres, los jubilados, los científicos, los intelectuales,  y también contra vastos sectores de las clases medias que los votan, y que, siempre, son las que primero y más fuerte chillan, pero después meten la pata, luego se arrepienten y se tornan progres, hasta que vuelven a pifiar y así siguen.
En consecuencia, el macrista-radical no es un gobierno democrático, mas alla de su legitimidad. No tiene una filosofía propia: tiene sólo una retórica”.  Espíritu conservador; desconfianza intelectual; temor y rechazo al extranjero; racismo indisimulable; aprovechamiento de la frustración social colectiva; las crisis económicas como recurso para acumular poder; paranoia y xenofobia; machismo y militarismo; desprecio y represión a los diferentes y en especial la diversidad sexual, son algunos de los rasgos del adn macrista-radical . Además detestan la idea de una comunidad organizada y solidaria, a la que califican con desprecio de “populismo” y por eso los espanta todo líder de masas. Y su concepción republicana es de un Estado mínimo, tonto y manipulable al servicio de los negocios. No creen ni les interesa el patrimonio público. 
Con esa retórica , trabajan sobre el miedo al caos que enturbia la razón de las clases medias, y en la oposición provocan y agitan la amenaza de crisis económicas devastadoras, hasta que ya en el poder ocultan y niegan las que ellos mismos desencadenan al beneficiar sólo a los ricos y destruir al Estado. Y es entonces cuando muestran su vocación por la violencia y la mano dura para someter protestas, montados sobre los temores y la ignorancia de vastos sectores

En esas manos está nuestro país. Los votos, iguales a los que los pusieron, siempre son los que mandan, para bien o para mal. 

# Conductor "Dorrego Despierta" de lunes a viernes de 7 a 9 por LadorregoAm1470.

miércoles, 5 de julio de 2017

TAPA "Dorrego Despierta" miercoles 5-07-2017

Un "chiche" para los pobres

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Chiche Duhalde se quejó porque el kirchnerismo “benefició demasiado a los pobres”
Parece que para la ex senadora, la ayuda social a los sectores más humildes debe tener límites porque si no los pobres se entusiasman. Una mirada parecida a la de González Fraga, ¿se acuerdan?. Quizás cuando comandaba las Manzaneras ésa era su práctica de asistencia a los más necesitados: ayudemos un poco pero no mucho.
para la ex senadora Hilda gonzalez de Duhalde el kirchnerismo tuvo políticas que beneficiaron demasiado a los pobres, como si el beneficio a los sectores más necesitados tuviera que tener límites que no pueden ser sobrepasados.
Sus insólitas expresiones fueron vertidas durante su aparición en un programa de América TV, canal que parece tenerlos de panelistas diaria para su embestida diaria contra la ex presidenta.
La esposa de Eduardo Duhalde afirmó sin ponerse roja de verguenza que “como ellos emitían y emitían, total lo que venía después no les importaba, los sectores más humildes por ahí se veían demasiado beneficiados“.
Argumentó, sin aportar dato alguno que sostenga su afirmación, haber visto personas que recibían un subsidio por inundación sin estarlo “y aprovechaban y se construían una piecita”.
En sus expresiones, lejos de haber una crítica al kircherismo lo que hay son dos cosas: una mirada elitista y sectaria respecto de cómo un gobierno debería encausar la asistencia a los sectores más humildes. Como diciendo “ayudemos pero hasta ahí…no tanto”.
Quizás era esa la práctica cotidiana de Chiche Duhalde cuando militaba al frente de las famosas “Manzaneras”, brindar una ayuda a cuentagotas, con límites, dar pero no mucho para que “el pobre no se entusiasme”
Y además, lo que pretendió ser una crítica terminó siendo una suerte de aceptación de que lo criticado, es precisamente, una fuerza política cuyo dogma está basado en la asistencia y protección a los sectores más vulnerables de una sociedad.
tendría que estar enterada la exsenadora que hoy, no ayer, el 70% de la población con ingresos formales de la Argentina vive por debajo de la línea de pobreza, ya que de acuerdo con las mediciones del INDEC para el primer trimestre del año, percibe hasta 15 mil pesos por mes.
El revelador informe oficial es más crudo aún cuando menciona el desglose de esa cifra, ya que incluye a las diversas fuentes de ingreso individual, tanto las laborales como las no laborales así como jubilaciones, pensiones y subsidios.
Vale recordar además que esta situación es plenamente convalidada por el gobierno de Cambiemos ya que hace sólo pocos días dispuso por decreto un aumento del 20 por ciento en 3 cuotas del Salario Mínimo Vital y Móvil que lo ubicará, recién en julio del año próximo, en 10.000 pesos mensuales, apenas el 60 por ciento de la canasta básica del INDEC que la ubicó para mayo de este año en 15.000 pesos mensuales para no ser pobre.