por Carlos Madera Murgui #
Entre la participación ciudadana y el compromiso comunitario existen diferencias pero son de la misma familia. Dias atrás escuche en el programa de Pablo a un contribuyente-poblador, ex fomentista, auto tildandosé de rebelde, alborotador o algo parecido por solo hacer mención a la falta de contraprestación de servicios adecuada a su criterio ante el pago de una tasa vinculada. Nadie es revoltoso por solo contar en un medio de comunicación local y en el mejor de los casos denunciar o exigir el arreglo del camino, cosa para la cual paga una cantidad de dinero anual sugerida por el ejecutivo y que tendrá que ser refrendada o no por el concejo deliberante que se incrementó en la idea del intendente en un 65 por ciento para el próximo año. Analizando volvemos a la auto calificación del oyente, cuando hace mención a que el Estado cumpla con un servicio, para el cual paga. La zona tuvo su comisión de fomento, y es bueno recalcar que nadie tiene obligación de conformar o integrar una comisión de vecinos rurales que trabaje para su propio beneficio o si se quiere en defensa de sus aportes, pero hago referencia porque es comparable a quien trabaja en una cooperadora de una escuela de campo, sabiendo que si no lo hace, y colabora y exige, sus hijos seguramente no serán preocupación de autoridades que no viven esa realidad, aunque la realidad y el despoblamiento progresivo de la zona rural ,ya no da ni para discusiones y aunque tengan la obligación no lo harán si no son inquiridos por los directamente involucrados y repito en este caso y en todos el contribuyente de una tasa por servicio por el solo hecho de serlo tiene su derecho adquirido a exigir y reclamar.
Pero viene a cuento porque el compromiso ciudadano primario
de esa persona que llamó, y ante la manifestación pública de dirigentes
públicos sobre la idea del incremento del tributo, contrasta con lo no que
ocurre en nuestro partido, porque en
Dorrego es mucho más importante lo que no ocurre, que lo que realmente sucede.
Reflexionando sobre el impecable y contundente mensaje en el tiempo de las
mujeres y otras mujeres que se suman a cada convocatoria , nos damos
cuenta que la escoba que construye la impecabilidad de las acciones
comunitarias de nuestro pueblo, posterga cada vez con más fuerza debates o
discusiones y al final elecciones de vida, que nos autoescamoteamos en la tranquilidad y la estabilidad sacramental
que sin duda nos ha invadido. Todo debajo
de la alfombra.
Las decisiones consensuadas o no en el Consejo Deliberante,
son eso consenso o disenso entre los legítimos representantes del pueblo, que
nos representan precisamente mediante un mandato conferido, que ni ellos ni nosotros sabemos puntualmente
que persona o votante se los dio y con el cual generó un compromiso integral ,
pero no por ello inconsulto. Y que no parezca esta última palabra como extrema,
porque se escucha, los concejales y el Intendente a nadie tienen que consultar.
Institucionalmente talves corresponda, digo solo talves. Políticamente y en la
práctica deben hacerlo, porque de hecho lo hacen. Cuando alguien advierte sobre
la premura, no me animaría a decir desprolijidad o falta de información, con
que muchas determinaciones son tomadas, y avala la situación reuniones
posteriores y acciones al respecto, no está diciendo nada que luego no ocurra.
Se debe volver sobre lo actuado y finalmente hacer lo que debía haber hecho en
un principio. ¿ Que deben consultar previamente a personas o grupos comerciales
o empresarios para legislar en consecuencia ?, definitivamente no. Se trata de
tomar antecedentes e información acabada sobre temas que no tienen la
obligación de conocer de antemano, pero sí en vísperas de decidir sobre
funcionamientos, que pasa y no por primera vez, obliga con más o menos éxito a
desandar arbitrajes o regulaciones, que dicho sea de paso, les corresponde como
Estado, eso está más que claro. Cuando las condiciones que se deben aportar
desde la infraestructura no condicen con lo requerido en las normas, más vale,
actuar sobre seguro y sin apuros. No significa dejarse marcar la cancha por
nadie, solo sirve como apertura y enriquecimiento de conceptos y realidades que
ahorrarían hechos desusados al menos para gente que dice escuchar.
Una de las aristas remarcables, y no se confundan, porque no hablo de los gobernantes, sino de toda la sociedad gobernantes incluidos,
obvio . Esto no obedece a rígidos hábitos o creencias donde por ejemplo una
común evasión a problemas cotidianos cuya resolución dependen de nuestra acción,
consiste en no informarse por esta radio, por ejemplo, refugiandosé en música
anestésica y que por el contrario no se escuchen temas que entusiasmen o
interesan a personas, comerciantes, empleados, gente del común que ven
atravesadas sus vidas y su porvenir por cosas que pasan en sus narices y no en
un imaginario adolescente y bucólico que llevan a un desinterés exasperante que
nos hace a todos dueños y responsables de lo que ocurre en este, nuestro
pueblo. Los elefantes te pasan por la nuca, lo interesante es que ni siquiera
te rocen, allí estaríamos en un problema, y les aseguro que corren sumo riesgo,
a los hechos me remito.
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